Otra vez pasó. Otra vez Maximiliano y Darío. Otra vez Kosteki y Santillán. Otra vez Avellaneda. Otra vez, sangre.
Ayer otro trabajador y militante murió en una protesta. Mariano Ferreyra nos trajo de nuevo una época que nos parecía ya acabada. Con el dolor y el martirio aparecieron como siempre en estos casos, los buitres, los carroñeros, los canallas. Apenas se conoció la noticia, algunos-muchos- se relamieron. Entonces si, en medio de la desolación y el desgarro, comenzó el show. Los noticieros televisivos repitieron una y otra vez en cadena nacional las imágenes del hombre en sus últimos estertores de vida. Los políticos de la oposición desenvainaron sus dagas más filosas y salieron a sacar su tajada con premura.
En una bacanal sangrienta, se suceden aun, elucubraciones y teorías alentadas por los mismos de siempre. Impíos, leguleyos, genuflexos, amorales, rastreros. Solo por poder, solo por dinero.
¿Como es posible que personas con responsabilidades comunicacionales y/o dirigenciales, intenten capitalizar a su favor una circunstancia tan lasciva, tan luctuosa?
Es muy burdo como se regodean, como se divierten desplegando su exquisito manual de sensacionalismo. Es indignante y sublevatorio verlo, escucharlo y leerlo.
Quizás esta sed de sangre es la oportunidad más precisa que poseen para hacer mella en el Gobierno Nacional, tirándole un muerto, ya que de otra manera se les hace muy difícil. Por eso son rastreros.
Mientras escribo estas líneas escucho, por radio que tendrían identificado al asesino. Ojala así sea. De esta manera el Gobierno podrá enmendar lo que no pudo evitar. Pero la cicatriz quedará. Entre todos nosotros debemos bregar para que esto no pase nunca más. Evitemos que agiten fantasmas del pasado, diciéndole no al miedo. El mayor desafío del proyecto nacional es sortear con dignidad la vil trampa de los mal nacidos. Eso solamente se lograra trayendo para todos- y sobre todo para la familia y los compañeros de Mariano Ferreyra- rápidamente la justicia y profundizando la política de no agresión y de DD.HH. Conjuntamente con esto debe investigarse cual fue el papel de la policía en los hechos de ayer. Una policía que como se sabe, no siempre responde a sus jefes políticos.
Para que no ganen las hienas y los cuervos debe haber justicia ya. Sigamos construyendo un país digno para todos y entre todos. Nunca más una muerte absurda. Nunca más.
Otra vez Maximiliano y Darío. Otra vez Kosteki y Santillán. Otra vez Avellaneda. Otra vez, sangre. ¿Otra vez el Cabezón?
MHS. 21/10/10