En el sistema económico capitalista es lícito- y es su base fundamental- ganar dinero por medio de emprendimientos y negocios, arriesgando una suma inicial para obtener mayores dividendos. Así sucede en cualquier rubro de la vida económica: Es normal que un supermercado le pelee- o a veces imponga- los precios a sus proveedores, o que remarque su mercadería con tal o cual porcentaje porque es de su interés incrementar su beneficio el mayor grado posible. Siguiendo con este ejemplo, lo que no le es permitido- pero no muchas veces penado- es realizar publicidad engañosa, es decir prometer algo que después no vaya a cumplir. Esto es así básicamente porque dicha práctica es mentirosa y representa una estafa contra el consumidor. Ahora bien cuando se trabaja en el rubro de los medíos de comunicación puede pasar algo similar. Muchas veces- por no decir la mayoría- la información se da y la realidad se pinta desde el costado que más defiende los intereses del medio- radio, canal de tv, diario etc- que publica. Si tomamos en cuenta la posibilidad de decodificacion y de lectura entre líneas que el consumidor de información posee, esta acción no seria del todo cuestionable, ya que todo es según el cristal con que se lo mire.
Lo que es totalmente inaceptable en el periodismo es la mentira. Y más inacatable todavía si esta mentira es sobre algo poco conocido por el común de la gente y que afecta directamente los intereses económicos de los grandes monopolios comunicacionales de nuestro país. Y este es el caso del proyecto de ley de medios audiovisuales, comúnmente llamado nueva ley de radiodifusión. Esta clarísimo que quien maneja los medíos de comunicación tiene la chance de influir -en menor o mayor grado según la ocasión y el publico que decodifique, o no, el mensaje- en la opinión publica, defendiendo su capacidad de aumentar ganancias.
Gracias a la antigua ley de radiodifusión- “Ley” de la última dictadura- y también al proceso de privatización de los canales de televisión publica el los noventa por parte del menemato, la información esta concentrada en grandes grupos que son dueños de radios, diarios, y canales de televisión de aire y cable. Esto además de hacer escuchar pocas voces a la hora de informar y opinar, deja fuera de juego a universidades, sindicatos y minorías étnicas y políticas por dar algunos ejemplos. Básicamente esto sucede porque la antigua ley prohíbe a las entidades que no persiguen lucro ser licenciatarias de una radio o canal de t.v.- Ya sea de aire o cable-.
El nuevo proyecto de ley viene a subsanar este “error” y a ordenar un poco los tantos a la hora de la digitalización cada vez más próxima. Para explicarlo rápidamente, lo que hará la digitalización de señales será comprimirlas, por lo que en donde hoy se transmite una señal podrán transmitirse tres o cuatro. Esto da pie a que se multiplique la cantidad de radios y canales de televisión. Y también a que siga la monopolización si no se le pone un freno y se reparten de manera mas plural dichas señales. Este es justamente uno de los objetivos de este proyecto de ley. Mas claro échele agua, ¿No le parece?
Al verse tocado en sus intereses el grupo Trompetita salio con todo a defender la “libertad de prensa”. Ya da asco ver y leer como mienten de manera descarada y tienen a todo su ejercito de periodistas como paladines de la justicia luchando contra el mal. Esto es inaceptable y carece de cualquier tipo de ética. Seria mas digno que digan que no están de acuerdo porque se verán afectados o simplemente porque dejarían de ganar millones. Esta es la discusión, la libertad de empresa no la libertad de prensa. Y se apoyan en una posición política adicta, que dice lo que ellos quieren que diga por miedo a quedarse sin pantalla y/o sin centímetros en “El gran diario argelino”. Cabe destacar que unos de los referentes de la oposición- “El hombre común, el colorado”- tiene parte accionaria de un multimedio cuyo canal de tv tiene nombre de continente. Este hecho lo excluye del debate automáticamente.
El proyecto es perfectible, sobre todo por la cuestión de la inclusión de las telefónicas en el negocio y también por la pretensión de que el organismo de control dependa directamente del poder ejecutivo. Estos puntos deben ser aclarados en el debate que ya se esta dando, pero debe ser serio y con argumentos. El no porque no perjudica al sistema democrático mucho mas que cualquier contrapunto por mas feroz que sea. Estoy seguro que la sanción de esta ley servirá para que se escuchen otras voces y cortara con el discurso único que baja desde los grandes centros de poder que manejan los medios en el país.
Aquí les dejo el link de la ley para quien le interese y quiera verla. http://www.comfer.gov.ar/web/blog/wp-content/uploads/2009/03/ley-final-sin-marcas.pdf
Ah otra cosita… muchachos de la trompetita: Aflojen un poco, ya se les esta notando demasiado, ya es muy burdo.
MHS, Agosto 2009