Ariel Scher: Periodista, escritor y docente.
Al entrar por el pequeño pasillo se abre el enjambre. Por lo menos un centenar- o dos- de hombres y mujeres están sentados uno al lado del otro cada uno en su escritorio. Algunos escriben, otros hablan por teléfono, otros escriben y hablan por teléfono. Una fina columna de humo de cigarrillo va hacia el techo, a juntarse con el desecho de otras. Se escucha un murmullo leve, que solo se corta por el repiquetear de los teclados de las computadoras. La redacción del diario Clarín, late, en plena jornada. En ese clima espera el entrevistado. Luce distinto al de la foto del periódico. Con su pelo enrulado y su barba tupida y entrecana. Mientras espera, mira un partido del Real Madrid por la Copa de Campeones de Europa. Se lo nota predispuesto a hablar y basta una pregunta para desencadenar un mundo de argumentaciones sólidas y reflexiones agudas.
Futbol y Literatura.
- ¿Existe un boom de la literatura de ficción sobre futbol en Argentina?
Ariel Scher: Yo no se si hay un boom. Lo que veo en los últimos años es la aparición de dos fenómenos: El primero es que muchas personas que escribían sobre futbol más cerca del periodismo se animaron a hacerlo desde el lado de la ficción. El segundo es que el futbol fue descubierto por escritores profesionales que no lo tenían en su campo de acción.
Desde ciertos círculos intelectuales y académicos este tipo de literatura es denostada. ¿Por que le parece que esto se da?
AS: Yo creo que había un prejuicio y en algún sentido lo sigue habiendo. Esto deviene de un pensamiento pre- freudiano, que separa el cuerpo del intelecto. Siguiendo este razonamiento, el intelectual debe ocuparse solo de la mente y debe dejar que el deporte se ocupe del músculo.
No obstante, en los momentos de resistencia más dura ya había manifestaciones de conexión, como un cuento que escribieron Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges.
Mi percepción es que había prejuicios recíprocos entre una y otra parte. En definitiva creo que ésta historia es parecida a la del futbol y su relación con las Ciencias Sociales. Éstas, durante mucho tiempo, no abordaron a aquel como un fenómeno de manera sistemática.
¿El aumento en la edición de la literatura sobre futbol puede esconder una intención de complementar este deporte como negocio?
AS: El mercado editorial ahora juega a sacar un libro y venderlo rápidamente, hasta que sale de circulación y es posible conseguirlo por Internet, por ejemplo. Ahora, esto está cambiando-pero no de manera muy significativa- con las experiencias de escritores muy famosos que han escrito sobre este tema y con los trabajos que hablan sobre la historia de los clubes y otros temas conexos, que hicieron que el futbol vaya ganando algún espacio. Todavía hay mucha literatura, muy buena, dando vueltas que no encuentra su espacio.
Observamos en la ficción sobre fútbol una marcada intención de reivindicar lo amateur sobre lo profesional de este deporte ¿Qué opina?
AS: Puede ser. Sin tenerlo explorado sistemáticamente puedo decir que ahí pasan varias cosas. Una, por mi experiencia y por lo conversado con otros colegas, tiene que ver con algo que dijo Jorge Valdano (Ex jugador, Campeón del Mundo en 1986 con Argentina y actual manager del Club Real Madrid de España) que a veces se escribe porque la realidad no nos alcanza o no nos satisface, entonces se buscan los faltantes en la literatura.
Me parece que algo de eso hay. Mucho de lo escrito está cargado de melancolía, de nostalgia, que trata de buscar lo ausente o bien; lo que podría estar. Además, hay tantas letras dedicadas al profesionalismo que un rincón de nuestro corazón buscar reivindicar en el mundo de las palabras ese fútbol que seguimos jugando todos.
- ¿La literatura de futbol tiene transcendencia en otros países como la tiene en Argentina?
AS: La Argentina, también como dice Valdano, es un país de conversaciones de bares, de potreros, de ficciones construidas en los márgenes de la realidad; lleno de escritores de futbol que no saben que lo son por que no se dedican a escribir. Este deporte además, posee aquí una presencia como hecho cultural que no tiene en otros países.
El escritor.
¿En su caso como se dio la relación entre futbol y literatura?
AS: No lo sé con exactitud. Lo que sí me parece es que la hice sistemática hace unos diez años a partir de una deformación de una columna que escribía aquí en Clarín, que salía los domingos y que ya no sale más. Antes escribía cuentos de fútbol pero aisladamente, como lo hacía de otros temas también.
A mi me pasa, como a otros periodistas, que tengo el compromiso de escribir algo obligadamente para ganarme la vida. El hecho de trabajar sobre ficción me permite escapar un poco de eso y hacer algo solo por el placer de hacerlo. Cuando no lo hago lo extraño.
¿Cual es su principal motivación a la hora de crear historias?
AS: Tiene que ver con el soñar. Para mí tiene que ver con sueños que exceden la propia persona y la escritura. Pienso que muchos escriben para cambiar el mundo, independientemente de la ideología de cada uno. Quizás no todo el mundo, sino un cachito, un ratito del mundo.
La escritura es un espacio donde me siento doblemente cómodo: Por un lado en el acto individual de ir por una historia. Por otro me siento tentado de que esa historia destaque ciertas dimensiones de la condición humana, tome en cuestión otras y que esos destaques y puestas en cuestión, trasciendan mí mirada y mí persona. Me parece que el mundo reclama pelear por libertades y justicias, desde la mirada ideológica e intelectual que cada uno tiene. En ese itinerario a veces los cuentos tienen que ver con eso. En otras oportunidades no. Me gusta una historia y voy por ella.
Palabras sobre el juego.
¿Cree Ud. que en estos tiempos hay una revalorización del fútbol que se juega con más belleza estética?
AS: Creo que hay señales de a que esas ideas que se nos pretendía hacer creer que eran viejas, se habían ido o estaban muertas, no les pasan ninguna de esas cosas. Estas forman parte de una batalla cultural, que como otras batallas culturales de la historia, es difícil pero hay que darla.
De todas maneras creo que a pesar de equipos como la selección española, el Barcelona de Messi o el Huracán de Cappa, la manera que ellos tienen de jugar esta perdiendo la batalla aún. En el fútbol existe hoy una relación desdibujada con el hecho estético y también con la manera en que se expresa lo identitario. Es algo parecido a lo que Eduardo Galeano (escritor uruguayo) describe como “El largo viaje del placer al deber”. O lo que define Eduardo Arquetti (antropólogo argentino) como “La migración del ritual de la alegría al de la tragedia”.
De todas formas estos equipos hacen un gran aporte no solo por como juegan o jugaron, sino porque en oportunidades se necesita de la herramienta que legitiman los otros para poner más a la vista la propia. Todos jugamos para ganar, pero no debemos pensar que si esto no ocurre igual perdemos. Inclusive cuando tuvimos resultados exitosos me queda la duda de que hayamos ganado.
La pelota y las ideologías.
Cesar Luis Menotti dijo alguna vez que se juega como se vive. ¿En ocasiones no se juega más bien como se puede, según los jugadores que se tiene?
AS: Se juega como se vive, cuando se intenta hacer todo lo que se puede con lo que se tiene. Lo que siempre se mantiene es no apelar a dimensiones tramposas y jugar divirtiéndose, siempre con voluntad de ganar. Buscar que el futbol salga de la histeria en la que hoy se encuentra entrampado. Saber que si perdés no es tu fin en el mundo. Todo eso tiene que ver con maneras de vivir y de pensar parecidas o idénticas.
¿Le parece que las dos formas de ver el fútbol tiene que con dos formas de ver la vida?
AS: Sí. En ocasiones hay personas que legitiman en el fútbol lo que no legitimarían en la vida. Pero en general, eso de ganar cueste lo que cueste o no cuestionar las culturas dominantes se corresponde también con el juego. La otra manera de vincularse con él, se parece más a lo que uno es. Estimo difícil que exista una ideología deportiva que vaya más allá de la que una persona pueda tener para su vida. Vos podés tener una manera de ver el fútbol y una de ver la vida y que se parezcan. Después hay que vivir con eso y poder sostenerlo. A veces es más fácil parecerse a lo que te demanda el fútbol, que a lo que te demanda la vida.
La pelota y las ideologías: El periodista y los periodistas.
¿Que opinión le merece que dentro del periodismo haya una corriente, bastante numerosa, que reivindique el ganar cueste lo que cueste?
AS: Lo grave no es eso. Lo grave es no advertir que hay otras lógicas posibles e ir naturalizando que esa es la única forma de llegar a la victoria. Las prácticas periodísticas conforman cultura y van naturalizando ciertos pensamientos dominantes. La industria de la comunicación es hoy la mayor maquina de hacer y deshacer la cabeza de la historia de la humanidad. Si los profesionales que trabajan en ella se impregnan de determinados discursos, arrasan con su conciencia y con las de sus lectores, oyentes o televidentes.
El desafío pendiente del periodismo es construir una cultura profesional en la que ciertas prácticas y acciones no se ejerzan. Los medios hoy se preocupan por atrapar personajes y no procesos, efectos y no ciclos que incluyen causalidades. Creo que hay que aprovechar los medios alternativos, donde las conductas son diversas. Lo que hay que resolver, en cualquier caso, es que el recurso profesional sea bien realizado.


Hace un año y medio que el gobierno nacional se encuentra sumido en una pelea encarnizada- y que va creciendo- gracias al tema de las retenciones a la exportación de granos de soja. Esta situación- en una reacción esperable y lógica- provoco la radicalización del gobierno en muchas acciones y también en el cierre de sus filas. Hoy por hoy parece ser que solo lo conforman los hombres de máxima confianza de la presidenta y su esposo.